Helena

A Damaris Calderón

Golpeé mi pecho tres veces y no hubo respuesta.

Arañé mi cara y me lancé al abismo de la derrota.

Escribí para remediar el silencio y no obtuve el perdón.

Me  pregunté qué es primero, ¿el amor o el odio?, y estalló una guerra.

Entonces, ¿qué maravillas me deparan las patas de los caballos?

Alejada de mi esencia, mastico lentamente mi hermosura.

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1 comentario

  1. Exquisito.

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