Megera I

Aquí estoy, en el sitio que he elegido. No voy a llamar casa a un agujero que sólo tiene por luz mi furia encadenada. Nadie me visita, salvo mis hermanas Alecto y Tisífone, Erinias de sangre caliente que intentan convencerme con horrores de utilería. Que persiga, que castigue, que condene a los infieles, a aquellos que han amado más allá de sí mismos y que huelen en sus manos el perfume embriagador de la derrota.

A fuerzas de costumbre, el abismo de mi tristeza: escribí mil cartas de amor que no fueron leídas.

Esperé. Esperé. Caí a la tierra. Las piedras me consolaron, el rosario de huesos, la arena silenciosa.

Debería bastarme.

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2 comentarios

  1. George

     /  *

    me gustó la frase “No voy a llamar casa a un agujero que sólo tiene por luz mi furia encadenada”

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  2. L.

     /  *

    Gracias por tus comentarios, George.
    Un abrazo.

    Responder

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