
He encontrado refugio en el grácil silencio de la piedra.
Soy una historia breve y una imagen dura, surcada de grietas.
La traición me mató, no el filo de la espada.
Las velas se desplegaron; la guerra ardió de fuegos fatuos.
Me torturaron los labios de mi madre besando la venganza.
Grité en los oídos del gran rey cuando me ofrecía a Artemisa.
Y antes de nacer, ya era huérfana y ya elegía mi muerte.
Ya escribía mi vida en la palma de la mano.
En el pedregal estoy.
Ven, siéntate a mi lado.

De buena gana iría pero entre las algas permanezco atrapada. Qué magnífica foto de esa extraordinaria mujer (la de cámara y la escrita).
Un abrazo fuerte, querida escritora.
canariza
Comentario por izaskun — * @ * |
Eres fuerte como las palabras de tu poema que perviviran refugiadas en su belleza.
Joaquín
Comentario por Joaquín — * @ * |
Lejos de Áulide, !oh Ifigenia!, no hay vientos que apuren mi deseo de sentarme en tu dura compañía.
Que las voces múltiples de Alfonso Reyes me lleven suspenso en otro aire a leer tu mano.
Tus ojos anchos de piedra los leo.
Mi abrazo vaya y respetemos tu orfandad, dice el coro.
Sergio Astorga
Comentario por sergio astorga — * @ * |